UNA VISION DEL TORO DE LIDIA

Desde que tengo uso de razón he estado en contacto con el toro bravo. Entre los recuerdos perdidos de mi niñez está marcado de una manera profunda mi primer contacto con este animal impresionante. Tenía cuatro años y en los campos de Galapagar, en “La Cerca Morales” acompañé a mi progenitor a dar de comer a los toros. Me encargó que me pusiera en el primer comedero para que los animales al notar mi presencia no entrasen a comer hasta que él no hubiera repartido los sacos de pienso.

¡Háblalos!, fue El único consejo para llevar a cabo mi tarea.

A lo lejos vi moles gigantes que empezaban a movilizarse al sentir nuestra llegada. Pausada, armónicamente, de forma respetuosa, fueron llegando a los comederos. Paralizado por la impresión y casi sin poder articular palabra, dejé escapar tímidas expresiones, hola bonito, vamos, vamos...

El caso es que aquellos fenómenos acostumbrados a ser retenidos a diario se pararon delante de mí.

Hasta el día de hoy toda mi vida ha girado alrededor del toro.

En estos más de cuarenta años he hecho un poco de todo, he querido ser torero, he apoderado a toreros, he hecho pinitos como empresario taurino, soy ganadero y también veterinario, lo que me hace tener una visión bastante abierta de lo que es el toro bravo.

SU CRIA

El toro que salta al ruedo es el producto de años de trabajo por parte de los ganaderos.

Ha sido una evolución constante que podríamos decir que arranca en las cartujas, donde los monjes cuidan las reses que los ganaderos les aportan para pagar los diezmos. Es decir la décima parte de la producción de las reses que pastaban en los terrenos pertenecientes al clero, que sobre todo por el sur eran muy abundantes hasta la desamortización de Mendizábal(1.820).

Aunque los primeros ganaderos que realizan labores de selección y mejora de los que tenemos constancia, son los hermanos Rivas, que ya en 1.725 en Utrera, componen una vacada que más tarde adquiere el Conde de Vistahermosa y que va ser la base de la mayor parte de las ganaderías actuales.

Los distintos ganaderos que se han dedicado a la cría de reses de lidia, lo han hecho de una manera empírica y ajustándose a las distintas evoluciones que ha ido sufriendo el arte del toreo y por consiguiente el gusto del público y los intereses de las personas que se han dedicado al negocio taurino.

Aunque también es cierto que de unos años a esta parte se está tomando conciencia de la necesidad de realizar estos trabajos de una manera más técnica, con lo que las puertas del campo bravo ya han empezado a abrirse a los profesionales veterinarios, que ya no sólo realizan labores sanitarias, sino también reproductivas, nutricionales, de manejo y actualmente se están comenzando a realizar estudios genéticos por parte de la cátedra de genética de la Facultad de Veterinaria de La Universidad Complutense de Madrid, encaminados a un mejor conocimiento de los distintos encastes, y a la elaboración de programas de selección y mejora.

Cada vez son mayores las exigencias a las que se somete a las reses que saltan al ruedo, por lo que su crianza se va profesionalizando cada día más con el objetivo de obtener animales que sean del agrado del público y posibiliten el éxito del espectáculo. Por lo que el futuro de las ganaderías bravas pasa por las manos de técnicos especialistas en la materia, en vista de lo cual los veterinarios tenemos ante nosotros un amplio campo en el que desarrollarnos.

El toro se cría en explotaciones extensivas, es decir que vive en fincas de gran superficie en las que la carga ganadera suele ser baja, por lo que su alimentación esta muy ligada al medio en el que vive, y por lo tanto a la climatología, y a los recursos forrajeros de cada explotación, de los que se nutre a lo largo del año. Los ganaderos gestionan grandes extensiones de terreno cuidando el equilibrio del ecosistema donde pastan sus reses, por lo que en líneas generales se puede decir que es un ecologista practicante.

LA CORRIDA DE TOROS

Es una expresión moderna de los pueblos mediterráneos del concepto toro. Surge como una evolución de los distintos ritos y juegos que el hombre mantiene con el animal. En un principio con la figura del “matatoros”, personaje popular especializado en dar muerte a los animales que se corrían en festejos populares. Ya a mediados del XVIII, personajes como Pedro Romero, dan fuste a la profesión de torero. Surgen grandes figuras a lo largo de todo el XIX. Pero es en el siglo XX donde el arte de torear sufre una apasionante evolución hasta desembocar en el toreo de los cincuenta y sesenta, desde mi punto de vista auténtico cenit del espectáculo y fuente de la que aún beben las actuales figuras.

La corrida no es fácil de entender, si no que por el contrario es un espectáculo culto y complejo en el que para seguir su desenlace, es conveniente que el espectador tenga un mínimo de conocimientos ó un máximo de sensibilidad, para poder captar la multitud de acontecimientos que se producen en el ruedo. En la lidia de un toro siempre pasa algo, incluso la peor de las corridas imaginable está llena de acontecimientos y matices.

Su resultado depende de la interacción entre toro, torero y público. El animal es el hilo conductor de la lidia, donde está el toro está la corrida.

En ella se resaltan una serie de valores positivos de tal manera que se potencian actitudes como la disciplina, el respeto por el adversario, la bravura, la templanza, el valor, y un largo etcétera. Por lo que se la puede considerar escuela de valores.

LA FIESTA DE LOS TOROS

El espectáculo taurino es mucho más que lo ocurre en el ruedo, es una verdadera fiesta que traspasa los círculos de madera y hormigón que representa la plaza de toros y penetra en el tejido social de los pueblos que la disfrutan.

Está profundamente arraigada en nuestro país, y en todo el sur de Francia donde se vive apasionadamente y crece cada año, en Portugal, y en cinco países americanos, Méjico, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, además es conveniente recordar que en Canadá y en el estado de California se celebran un tipo de corridas incruentas en las que el toro es el protagonista..

Las ciudades y pueblos en los que se vive la fiesta de los toros, no podrían entenderse sin el desarrollo de las corridas. Además de los aspectos lúdicos, representa un factor importante dentro de la economía de estos países, pues no sólo es fuente de ingresos directa para sus protagonistas, si no que mueve una importantísima economía indirecta.

EL TORO Y LA CULTURA

Una gran cantidad de artistas e intelectuales se han acercado al mundo del toro atraídos por su simbología y la cultura que representa, intentando comprender la fuerza y el misterio que este animal posee.

El toro es elemento central en casi todas las culturas mediterráneas desde hace más de seis mil años. De esta datan innumerables pinturas rupestres esparcidas por toda la cuenca del Mare Nostrum.. También son frecuentes motivos taurinos en representaciones artísticas de pueblos más recientes como Anatolia, Egipto, Grecia, Roma... . Pero es en Creta donde existe la evidencia de ritos muy parecidos a la actual corrida de toros, 2.500 años antes de Cristo.

En todas ellas el toro es símbolo de fuerza y poder, llegando a ser considerado animal sagrado.

Por todo ello podemos afirmar, que la corrida de toros es el espectáculo más culto de todos los conocidos, porque en él se mantienen vivos y vigentes gran parte de los misterios y enigmas que han motivado al hombre de todos los tiempos a buscar su identidad.

<< Regresar