Los aires naturales del caballo

Resumen

Los caballos se desplazan de forma natural al paso (aire simétrico en el que el caballo permanece en continuo contacto con el suelo), al trote (aire simétrico caracterizado por el movimiento coordinado de los bípedos diagonales y por poseer fases de suspensión) y al galope (aire asimétrico, basculado y saltado). La eficacia locomotora y las implicaciones de los miembros y de la columna vertebral en cada aire son diferentes dándole a cada uno un significado propio.

Introducción

Tras el nacimiento los movimientos se establecen en el potro de forma dudosa e incontrolada pero a medida que aprende el control de sus miembros, y esto ocurre más rápido que en otros mamíferos, la repetición de los mismos crea reflejos condicionados instaurados y gobernados por el sistema nervioso del animal. De todos ellos el caballo utiliza para su desplazamiento movimientos que suelen seguir un patrón preestablecido de coordinación locomotora que se repite cíclicamente y se denominan “aires”. Estos aires naturales son el paso, el trote y el galope.
Se dice que un caballo realiza un aire simétrico cuando en cada ciclo realiza los mismos movimientos con sus dos lados del cuerpo aunque no sea simultáneamente.
De los tres aires naturales el paso y el trote se consideran aires simétricos. Cuando el movimiento de los lados derecho e izquierdo del cuerpo del animal no
es idéntico se considera que el aire es asimétrico. Entre ellos se encuentra el galope. El que un aire sea o no simétrico se traduce en el movimiento de su cuerpo y, lo que es más expresivo, en la secuencia de sus pisadas.

El paso

De los aires naturales y simétricos el paso es el más lento. Al paso el caballo se encuentra en permanente contacto con el suelo. Tradicionalmente y según el sonido que se percibe como resultado del impacto secuenciado de los cuatro cascos en el suelo se venía considerando el paso un movimiento de cuatro batidas o pisadas (pelviano derecho, torácico derecho, pelviano izquierdo y torácico izquierdo). Un modelo idealizado del paso es aquél en el que las fases de apoyo y de vuelo de los cuatro miembros tienen la misma duración (Pratt, 1983).
Para desplazarse al paso el caballo desitúa su centro de gravedad en varias direcciones y trata de compensar este desplazamiento con distintas situaciones de apoyo de sus miembros en el suelo. Así se describen fases alternas de apoyo tripedal y bipedal. En un paso rápido la duración de las fases de apoyo bipedal (dos miembros simultáneamente) aumentan mientras que en un paso lento éstas se acortan o incluso desaparecen alternándose entonces únicamente fases de apoyo tripedal (tres miembros simultáneamente).
El cuello se encuentra relacionado directamente con los miembros torácicos e indirectamente con los pelvianos por lo que el movimiento de la cabeza y cuello se encuentra íntimamente coordinado con el de los miembros.
El alargamiento del cuello y los movimientos más acusados de elevación y descenso de la cabeza hacen que el caballo amplíe el tranco (paso largo) pues el brazo de palanca muscular de la protracción (desplazamiento craneal del miembro) es mayor dando más juego a éstos. Por el contrario el acortamiento del cuello disminuye la amplitud de las pisadas y consecuentemente la velocidad (paso corto). La relación del movimiento de la cabeza y cuello con el de los miembros pelvianos se basa en la inercia de la impulsión que éstos transmiten hacia delante a través de la columna vertebral y en la compensación del desplazamiento del centro de gravedad del caballo durante la marcha.
Al paso la impulsión viene determinada principalmente desde el tercio posterior de forma simétrica pero alterna. Ello origina en la columna vertebral oscilaciones
que se adaptan a la amplitud, el ritmo y la velocidad de los movimientos de los miembros.
El espacio que recorre un caballo en cada tranco es denominado “amplitud de tranco”; de forma práctica puede calcularse midiendo la distancia existente entre el lugar de apoyo de un miembro concreto, por ejemplo el torácico derecho, y el punto donde éste mismo se sitúa en el suelo en el siguiente apoyo. El número de batidas o pisadas que cada uno de los cuatro miembros realiza en un tiempo determinado se conoce como “frecuencia de tranco”. Se ha demostrado que ciertos valores se repiten en cada animal siempre que éste camine en las mismas condiciones obedeciendo en cierto modo a un patrón propio de locomoción. En la tabla 1 se muestran algunos valores de los considerados parámetros básicos del paso relativos al caballo de Pura Raza Española (PRE) guiado de la mano. Estos parámetros están relacionados con la velocidad de la marcha. Cuando el ca ballo se ve obligado a aumentar su velocidad de paso tiende a aumentar la frecuencia de tranco. No obstante, manteniendo el mismo ritmo de pisadas (igual frecuencia de tranco) también puede aumentar hasta cierto punto su velocidad aumentando el espacio recorrido en cada pisada (amplitud de tranco). En ocasiones el rendimiento del paso del caballo se ha relacionado, entre otros factores, con la capacidad que tiene el animal en rebasar con sus cascos pelvianos la huella de los torácicos que le precedieron (distancia de sobrehuella). Según Chambry (1974) en el denominado paso normal la huella del miembro pelviano se posa sobre la del torácico o la rebasa ligeramente. En el paso corto la amplitud de tranco disminuye y el miembro pelviano posa su casco por detrás de donde lo hizo el torácico y en el paso largo cada miembro está en el aire tanto tiempo como apoyado en el suelo y la amplitud de tranco aumenta gracias a un aumento notable de la distancia de sobrehuella.

El trote

El trote es un aire natural, saltado, cuya principal característica es el movimiento simétrico de los bípedos diagonales (miembro torácico de un lado y pelviano del
lado contrario). En el trote el caballo alterna sucesivamente periodos de contacto de cada bípedo diagonal con el suelo (fases de apoyo) con otros en los que se desplaza en el aire sin que ninguno de sus cascos contacte con el suelo (fases de suspensión). El contacto alterno de los bípedos con la superficie, espaciados por las fases de suspensión, origina en cada tranco dos sonidos por lo que se suele definir el trote como un aire de “dos batidas”.
Es durante el apoyo de los dos miembros de cada diagonal cuando se genera la fuerza suficiente como para impulsar al caballo y son los miembros pelvianos en
mayor medida que los torácicos los encargados de ello.
En el primer periodo del apoyo se produce una amortiguación y las articulaciones de las caderas, de las regiones de los tarsos y metatarsofalangianas se establecen
como auténticos depósitos de energía. En el segundo periodo del apoyo esta energía almacenada se suma a la acción muscular y la extensión progresiva de las articulaciones desplazan la masa del caballo hasta que, venciendo la fuerza de la gravedad, consiguen separarlo del suelo.
Una vez el caballo en el aire (fase de suspensión) los miembros que le sirvieron para impulsarse se contraen y acortan, se eleva hasta que la fuerza de la gravedad
lo hace descender y dirigirse nuevamente hacia la superficie de la pista extendiendo de forma progresiva las articulaciones del bípedo del lado contrario.
En un trote natural un gran tiempo de suspensión indica de forma indirecta la potencia que, sin gran esfuerzo, son capaces de ejercer los miembros pelvianos,
deseable cualquiera que sea el destino del caballo.
Durante el trote existen, al igual que se señalaron en el paso, incurvaciones del dorso y cuello que dan a la columna vertebral una forma de “S” horizontal suave
que cambia de sentido con cada apoyo. Los movimientos de flexión y extensión de la columna en el plano vertical no son tan acusados a este aire como a otros.
Cuando los caballos trotan durante un cierto tiempo tratan de ajustar la distancia que recorren (amplitud de tranco) y el tiempo que tardan en realizar cada tranco
(duración de tranco) de tal forma que el esfuerzo y el gasto energético sea el menor posible. La observación de los movimientos debe realizarse no sólo cuando el animal sale de la cuadra sino tras un periodo de calentamiento y trabajo, que es cuando el animal expresa sus características individuales. Aquellos que en su trote ordinario dan trancos más lentos pero a la vez largos y con un gran tiempo de suspensión pueden ser también más potentes en condiciones más exigentes pues ya manifiestan mejor rendimiento con un mínimo esfuerzo. En la tabla 1 se muestran los valores de los parámetros básicos del trote de caballos de PRE guiados de la mano.
El buen funcionamiento de las caderas y de la región del tarso favorece de forma natural el movimiento de los miembros pelvianos. Por otro lado, el que la flexión
máxima del tarso se produzca bajo la cadera y no por detrás de ella capacita que tras la extensión de los miembros pelvianos los cascos sean proyectados bien
delante, bajo la masa del caballo. Por su parte en el miembro torácico se juzga como positivo a este aire una espalda muy móvil y una buena capacidad de flexión del hombro y del codo, aunque si ésta última es excesiva ocasiona una elevación exagerada del antebrazo y carpo con la pérdida de funcionalidad consiguiente reflejada en un acortamiento sustancial de la amplitud de tranco.

El galope

Se trata de un aire basculado y saltado que el caballo toma de forma natural cuando quiere ir más rápido que al paso o al trote. El caballo a galope alterna periodos en los que apoya en el suelo (con uno, dos o tres miembros simultáneamente) con otros en los que se suspende por completo en el aire. La secuencia de pisadas y el movimiento general del caballo no se realiza de la misma manera con ambos lados de su cuerpo por lo que se considera un aire asimétrico.
Según la secuencia de apoyos de los cascos en el suelo se han descrito varios tipos de galope. Cuando el caballo galopa durante un periodo de tiempo continuado elige uno de los llamados galopes transversos en que la colocación de los pares de miembros diagonales atraviesan el eje longitudinal del caballo. Se dice que el caballo galopa a derecha cuando son los miembros de este lado los que en cada tranco apoyan en el suelo más tarde que los correspondientes del otro lado y además su situación en el terreno es más adelantada en la dirección del movimiento. Según la secuencia de pisadas se considera un aire de “tres tiempos” pues el periodo de apoyo comienza en cada tranco con un miembro posterior, le sigue el contacto con el suelo del par diagonal que incluye el posterior del otro lado y por último la pisada del anterior independiente. Así en un galope a izquierda estaría constituido por los siguientes apoyos: pelviano derecho, diagonal izquierda (pelviano izquierdo y torácico derecho) y, por último, torácico izquierdo. La elevación de cada miembro desde el suelo se produce en el mismo orden cronológico. Con la elevación del último miembro anterior comienza la fase de suspensión en la que todo el caballo avanza en el aire sin contacto alguno con el suelo. La coincidencia en el suelo de los dos miembros de la diagonal depende en gran medida de la velocidad del movimiento. Mientras que en el denominado galope medio este par se mueve y pisa de forma simultánea, en el galope largo y en el de carrera el miembro posterior de la diagonal pisa con anterioridad al anterior de la misma convirtiéndose entonces en un movimiento de “cuatro tiempos”. Existen otros tipos de galope denominados rotatorios en los que la secuencia de colocación de los miembros es circular bien en sentido horario o antihorario. Los movimientos de flexión y extensión de la columna vertebral son más acusados en este aire que en el paso y en el trote. La columna se pliega sucesivamente y de forma acusada en doble sentido en el plano vertical y de forma más suave en el horizontal. El movimiento de extensión y flexión de la columna requiere que todas las estructuras articulares y musculares funcionen dentro del rango fisiológico permitido. El funcionamiento de los miembros posteriores es esencial en este aire y sus movimientos pueden resumirse en dos fases. En una primera éstos se llevan hacia delante buscando el contacto con el suelo y, en una segunda, con los miembros en el suelo, se produce el impulso como consecuencia de las acciones musculares que ejercen los potentes músculos del dorso, de la grupa y de la zona posterior del muslo. Esto se produce basculando todo el tercio posterior del animal sobre el eje que constituyen las articulaciones lumbares y lumbosacra. Para un correcto funcionamiento del tercio posterior tan importante es el que los miembros pelvianos empujen como que previamente sean situados bien delante bajo la masa del cuerpo lo que depende en gran medida de la flexibilidad de la columna vertebral en los niveles indicados.
Al ser el galope un aire asimétrico el trabajo de los músculos y de las articulaciones, el movimiento de los miembros y de la columna vertebral y en general el funcionamiento de todas las partes del animal es totalmente distinto si el caballo galopa a derecha o a izquierda. Igualmente las tensiones a que están sometidas las estructuras de las extremidades, especialmente las del interior del casco y articulaciones metacarpo- y metatarsofalangianas (“menudillos”) son diferentes en cada uno de los cuatro miembros y dependen del sentido del galope. El que un caballo en libertad con alguno de sus miembros enfermos prefiera galopar en un sentido determinado puede en cierto modo ratificar esta afirmación.

ANÁLIISIIS CIINEMÁTIICO DE LA
LOCOMOCIIÓN DEL CABALLO DE DOMA CLÁSIICA.

Resumen

Con el análisis cinemático de los movimientos de Doma Clásica se obtienen los valores temporales, lineales y relativos al funcionamiento articular. Estos pueden ser representativos de la calidad del movimiento. Conceptos como la capacidad de “reunión” pueden ser estudiados objetivamente mediante análisis cinemáticos.
La videografía asistida por ordenador es muy útil en el estudio descriptivo de los movimientos de Doma Clásica, en la valoración de la calidad de los mismos y en el control y diseño de programas de entrenamiento.

Introducción

Es en el siglo XVII cuando se sientan las bases de la equitación académica. La practicada anteriormente se basaba en la obtención de la sumisión del caballo por la fuerza o por el uso de aparejos. Desde entonces la equitación sigue hasta nuestros días un proceso evolutivo en el cual se vierten conocimientos de todo tipo de tal forma que lo que empieza como una práctica llega a ser considerado un arte. Aquel modo de “enseñarconvencer entrenar” al caballo a someterse a la voluntad de su jinete y a desplegar todas sus características locomotoras a la más mínima indicación de éste es conocido como doma clásica. Con el paso del tiempo y por diversas razones que no es de interés aquí reflejar el término se ha reducido en la época actual a una concreta modalidad deportiva ecuestre.
Según el reglamento de la Federación Ecuestre Internacional (FEI) la Doma Clásica tiene por objeto el desarrollo armonioso del organismo y de los medios del caballo. Como consecuencia, el caballo se vuelve tranquilo, elástico, ágil y flexible, pero también confiado, atento y decidido, con lo que constituye un perfecto conjunto con su jinete. En ella prima la perfección y elegancia de los movimientos sobre otros aspectos. Mediante un entrenamiento constante y prolongado se aprovechan las cualidades del caballo y se perfeccionan sus aires naturales consiguiendo que el caballo los ejecute con elegancia y naturalidad. Partiendo de cada aire natural (paso, trote y galope) se consigue distinguir claramente variedades (reunido, medio y largo). Igualmente se enseña a ejecutar transiciones entre los mismos, cambios de dirección y trabajos en dos pistas. Piruetas o medias piruetas al paso y al galope y movimientos considerados como derivados del trote y de especial expresión como el “passage” y el “piaffer” tienen
también cabida en esta disciplina.
En la competición los movimientos se realizan en series de distinta dificultad denominadas “reprises”, que son evaluadas por un jurado compuesto por tres jueces que, basados en las normas que dicta la FEI, y gracias a su formación y experiencia, determinan la puntuación de cada conjunto caballo-jinete. Las actuales tecnologías se han incorporado con fuerza al análisis detallado y objetivo de caballos en movimiento. La escasa resolución del ojo humano se ve aumentada por la de los modernos medios visuales. La limitada capacidad de almacenamiento y procesado de datos del cerebro humano puede superarse gracias a la utilización de los potentes medios informáticos.
El análisis cinemático de ejercicios de Doma Clásica permite, por un lado, discernir aspectos del movimiento que no son apreciables al ojo humano, por así
decirlo divide en secuencias un movimiento continuo.
Por un lado permite establecer una relación entre lo que el juez valora como positivo o negativo y aspectos concretos del movimiento; por otro lado, puede colaborar al conocimiento exhaustivo del movimiento y así intervenir en la selección de animales para destinarlos a este deporte, en el seguimiento y control de programas de entrenamiento, etc. No obstante, por muy avanzados que sean los medios técnicos de que disponemos siempre existirá en jueces, jinetes y entrenadores una insustituible y especial habilidad para discernir otros aspectos tan sutilmente apreciables e igualmente importantes en la disciplina como “expresión”, “ligereza” y otros.

Análisis cinemático
del paso en Doma Clásica

La FEI reconoce tres variedades de paso básicamente distinguibles entre otros aspectos por la amplitud de su tranco: reunido, medio y extendido. Define también un paso libre utilizado en niveles bajos de competición, en calentamiento o intercalado en el entrenamiento como recompensa a una acción de difícil ejecución. A este aire se realizan también movimientos como la media pirueta y la pirueta.

Clayton analizó el paso reunido, medio y largo de caballos altamente entrenados en Doma Clásica.
La velocidad del paso reunido (1,37 m/s) fue significativamente más baja que la del medio (1,73 m/s) y extendido (1,82 m/s). La amplitud del tranco aumentó de 157 cm en el paso reunido a 193 cm en el largo. A pesar de que las normas indican que en cualquier variedad de paso las cuatro pisadas de cada tranco deben estar uniformemente espaciadas en el tiempo para que el ritmo (distribución temporal de pisadas dentro de cada tranco) sea regular, sólo uno de los caballos analizados mostró dicha característica. En otros análisis cinemáticos efectuados en caballos de Doma Clásica se ha observado que solamente algunos
de ellos muestran la deseada regularidad existiendo a menudo poca diferencia entre el momento de contacto del miembro pelviano y del torácico del mismo lado, acoplamiento entre los pares de miembros del mismo lado (ipsilaterales) definido como paso defectuoso (ambladura).
En otros caballos el acoplamiento se produce entre el torácico o anterior de un lado y el pelviano o posterior del lado contrario que le sucede en el apoyo.
El paso, siendo un aire difícil de mejorar, es por el contrario fácilmente perjudicado, y es por ello que la calidad del mismo en todas sus variedades es a veces un indicador del nivel de doma y habilidad del caballo y de la categoría, paciencia y dedicación de su jinete.


Análisis cinemático
del trote en Doma Clásica

El trote del caballo de Doma Clásica debe ser activo y regular. Un tiempo de suspensión destacado es, pues, una de sus características principales. La aptitud para conservar el ritmo y equilibrio natural viene condicionada por la flexibilidad del dorso y la implicación y remetimiento de los miembros posteriores bajo la masa del caballo. En análisis videográficos efectuados por el grupo del autor en potros en sus primeras semanas de entrenamiento con jinete se ha observado falta de regularidad expresada en marcadas diferencias en los tiempos de apoyo y suspensión del par diagonal de miembros de un lado con respecto al del lado contrario, hecho que no se presentaba en el trote de la mano y que se corrige tras algunas semanas de entrenamiento con jinete. Aunque en la definición propia del aire (dos batidas) está implícito el que el miembro torácico y pelviano de cada diagonal coincidan tanto en el apoyo como en la fase aérea, análisis cinemáticos muestran que en ocasiones este hecho no se produce. Se da entonces la denominada “colocación avanzada diagonal” (positiva si el contacto del torácico con el suelo se realiza antes que el del pelviano correspondiente y negativa si es al contrario). Partiendo de la base de que el entrenamiento de Doma Clásica trata de desplazar hacia atrás el centro de gravedad del caballo en movimiento para así liberar y dar mayor ligereza al tercio anterior, una colocación diagonal avanzada negativa, mostrada por algunos caballos de forma natural, es una característica deseable

Clayton comparó las características del trote reunido, de trabajo, medio y largo de caballos de Doma Clásica comprobando que la velocidad fue en aumento de una variedad de trote a otra (3,20; 3,61; 4,47 y 4,93 m/s respectivamente). Dicho aumento estuvo asociado a un aumento de la amplitud del tranco (250; 273; 326 y 355 cm, respectivamente) y de la longitud de sobrehuella (-7; 4; 27 y 29 cm respectivamente).

Este último parámetro, que expresa la distancia en la que la lumbre del miembro pelviano rebasa al lugar donde se situó la del miembro torácico que le precedió, ha sido clásicamente valorado de forma más o menos subjetiva por jinetes y entrenadores. Morales y Cols. analizaron los valores angulares de las articulaciones de los miembros en el trote de caballos de Pura Raza Española ( PRE ) seleccionados y entrenados para Doma Clásica. Estos caballos, cuando fueron al trote de trabajo con su jinete habitual, tuvieron mayor tiempo de apoyo (expresado porcentualmente con respecto a la duración total del tranco), mayor rango de movimiento del ángulo formado por la escápula (espalda) con la horizontal y mayor extensión en el codo, que cuando trotaron de la mano guiados por una persona experimentada. Por lo tanto algunas características del trote son atribuibles al conjunto formado con su jinete. Otras, sin embargo, pudieran ser consecuencia de la selección y entrenamiento pues al comparar el trote de la mano de estos caballos especializados en la disciplina con el de otros de la misma raza no sometidos a ningún proceso específico de selección ni entrenamiento se encontraron algunas diferencias. Con el mismo objetivo se analizaron en estos animales los valores temporales y lineales del trote (Morales y cols., 1998b), encontrándose igualmente aspectos que pudieran estar relacionados con la selección y entrenamiento o bien debidos a la influencia del jinete. Futuros planteamientos científicos arrojarán más luz sobre los procesos de selección y sobre los resultados que se obtienen de los programas específicos de entrenamiento de Doma Clásica en lo que a características locomotoras del caballo se refiere.

Análisis cinemático
del galope en Doma Clásica

El caballo de Doma Clásica debe distinguir claramente galopes reunido, de trabajo, medio y largo. Análisis realizados en caballos altamente especializados en competición demostraron que mientras que el tempo (frecuencia de tranco) se mantiene constante de uno a otro galope, la velocidad difiere significativamente. La amplitud del tranco aumenta como consecuencia de ser mayor la distancia cubierta mientras que el caballo se desplaza en el aire. El ritmo de las pisadas igualmente varía de uno a otro galope. En el galope reunido hay un gran tiempo de apoyo y un menor tiempo aéreo mientras que en el galope largo el tiempo de apoyo se acorta notablemente y el tiempo de desplazamiento aéreo se alarga.

Se han estudiado las características de la pirueta al galope , obteniéndose resultados interesantes que sugieren que algunas definiciones dictadas por la FEI tendrían que ser modificadas por no ajustarse a la realidad de la competición.


Reunión:
análisis cinemático del passage y piaffer.


Según las normativas de la disciplina el objetivo de la denominada reunión es desarrollar más y mejor la regularidad y el equilibrio, mejorar la “soltura y prestancia” del caballo y hacer más agradable su monta. Todo ello lo realiza si posee la capacidad de descender su grupa y “remeter” los miembros pelvianos liberando y haciendo más ligero el tercio anterior por una acción discontinua y a menudo repetida del asiento y de las piernas del jinete. El cuello, en una curva armoniosa, se eleva desde la cruz hasta la nuca. La cabeza debe quedar ligeramente delante de la vertical. Esta disposición puede ser observada en cualquier aire. Sin embargo tanto el “passage” (trote muy reunido, muy elevado y muy cadenciado); como el “piaffer” — trote en el propio terreno (in situ), extremadamente
reunido y cadenciado—, en su misma definición llevan implícito dicho concepto. El término ha sido frecuentemente utilizado en libros de equitación clásicos en la descripción de movimientos de doma. Altstad señala que se consigue mediante una disminución del ángulo formado entre las líneas nariz-tuberosidad isquiática y tuberosidad isquiática-cascos de los miembros pelvianos.
Aunque, como ya hemos expuesto, existen trabajos en los que se analizan parámetros lineales y temporales de trote y galope reunido y otros en los que se estudian otros aspectos del trote reunido, del passage y del piaffer en caballos de Doma Clásica, no existe en ellos información objetiva acerca de los ángulos cérvicocefalico, inclinación del dorso y flexión dorsopelviana , para nosotros realmente importantes a la hora de evaluar la verdadera “reunión”. Por ello Miró y cols. plantearon un estudio incluyendo éstas y otras variables que evalúen la aptitud de reunión en el passage y piaffer del caballo de Pura Raza Española (PRE). En él se analizaron caballos previamente juzgados por jueces de esta disciplina con distinta capacidad en lo que a aires reunidos se refiere. Entre ambos y en general se encontraron más diferencias en el piaffer que en el passage. Ejecutando passage no hubo grandes diferencias en lo que respecta al miembro torácico y la mayor habilidad para la reunión se expresó sobretodo en un mayor rango de movimiento en el ángulo de inclinación del dorso con respecto de la horizontal. En el piaffe la reunión ocasionó una mayor flexión del ángulo cérvicocefalico. Igual que en el passage también se detectó mayor rango de movimiento de la línea que define la inclinación de la pelvis (grupa) con respecto de la horizontal. La mayor capacidad de reunión se tradujo también en un aumento considerable del rango de movimiento articular en la cadera, el tarso y articulación metatarsofalangiana (menudillo pelviano).
Un análisis detallado y exhaustivo del passage del caballo PRE estableció el patrón de locomoción de estos animales y señaló el método videográfico como de enorme utilidad en el control de los movimientos de Doma Clásica. En él se obtuvieron valores lineales, temporales y angulares. Se establecieron los índices de reunión para el caballo de esta raza. En una experiencia diseñada para comprobar la “videografía asistida por ordenador” como método útil en el estudio de la calidad de movimientos de Doma Clásica se obtuvieron los resultados del passage de un caballo PRE de reconocido prestigio internacional (EVENTO) y los de un grupo de animales de la misma raza que habitualmente participaban en pruebas del mismo nivel pero cuya valoración en el ranking internacional era inferior. En el caballo mejor valorado se obtuvo un mayor tiempo de suspensión y una mayor amplitud del tranco, aspectos que si van unidos son claves en el rendimiento y valoración de este ejercicio. Se destacaron notables diferencias en las articulaciones de ambos miembros que explican de forma descriptiva y objetiva las diferencias existentes en la calidad del movimiento. Estos estudios permitieron analizar y describir con precisión no sólo un movimiento concreto de Doma Clásica sino también constatar el sistema de análisis utilizado como de gran utilidad en el control del rendimiento deportivo de caballos que se dedican a esta disciplina

PARA TODO LO RELACIONADO CON ESTE ARTICULO, QUEDO A SUS ORDENES,

CARLOS ANDRADE CAZARES
REJONEADOR.

01 44 48 08 92 27
044 55 19 36 40 16

kalafi@hotmail.com

BIBLIOGRAFÍA.

Miró F (1997) Consideraciones funcionales y
biomecánicas sobre el paso

Chambry P (1974) La equitación: Técnica.

Cano MR (1999) Análisis del patrón locomotor
normal y su variabilidad en el caballo

Clayton HM (1989) Locomotion. In: Equine
Sport Medicine. WE Jones (Ed)



Aldstad E (1973) Entrenamiento del caballo
de equitación.

Clayton HM (1995) Comparison of the stride
kinematics of the collected, medium, and
the trotting gaits in the elite dressage horse.

 

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